diumenge, 31 de maig del 2015

Nadie ataca sin la intención de herir

Nuestras guerras silenciosas


Los seres humanos somos un ser muy peculiar. Debe ser por nuestro “gran” intelecto pero hemos creado unos sistemas tan sutiles de ataque que nos pasamos muchos momentos del día atacando a la gente y parece que no ha pasado nada. Ahora sí, no lo reconocemos o no lo queremos reconocer. Entonces ponemos la tele y vemos las noticias, gente que ataca a gente por todas las bandas del mundo, y no hacemos nada mejor que proyectar nuestras ansias de ataque contra estas personas. Pensamos que nuestros pensamientos no van a ninguna parte, pero la verdad es que somos responsables de todo lo que pasa en el mundo, aunque aparentemente los malos son los terroristas, los asesinos, los agresores, los violadores, etc.

Puede ser muy duro lo que estoy diciendo, ¿pero que haría la mayoría de la gente si le dejaran un terrorista o un violador delante suyo? ¿Por qué la muerte de una persona se considera asesinato y la muerte del asesino se considera justicia?

Estamos muy mal, y luego nos quejamos de cómo va el mundo.

¿Pero que me refiero con estos ataques tan sutiles?

Pues por ejemplo un simple silencio, una mirada. Todo acto para hacer sentir culpable a alguien. Cuando hacemos sentir culpable a alguien dominamos su voluntad pero no nos damos cuenta del daño que estamos haciendo, a los demás y a nosotros mismos.

Estos actos son verdaderas bombas de relojería que vamos lanzando día a día. Sin ir más lejos ahora es las ocho y media de la mañana y yo ya lance mi primera granada. Al desayunar mi pareja estaría cansada o tendría sus razones pero estaba más callada de lo normal, yo que no soporto estas situaciones de silencio y que rápidamente me viene a la mente que es responsabilidad mía ya empiezo inconscientemente a atacar. Empiezo a preguntar qué pasa y yo también entro en silencio. Este es un simple ejemplo de una guerra silenciosa de la vida cotidiana.

En este caso, la otra persona me muestra una situación que no me gusta, que no soporto. Rápidamente al no gustarme actuó en consecuencia para cambiar a la persona. El problema es que si lo hacemos atacando, la situación irá a más. La persona percibirá ataque y es probable que responda con otro ataque, ya que le estamos haciendo responsable de cómo nos sentimos.

Este es uno de los mayores problemas. Hacemos responsable a los demás por los sentimientos que nos despiertan en nosotros, entonces es cuando nos sentimos libres de atacar.

Nos despiertan sentimientos de nuestra pequeñez (desconfianza, miedos, poca autoestima, falta de reconocimiento, falta de amor hacia uno mismo, falta de respeto hacia uno mismo,…)
En la mayoría de situaciones en el mundo acaba con un cabreo, un silencio, un portazo, pero hay situaciones extremas donde pueden acabar con violencia incluso con muerte. Todos somos responsables por nuestros ataques por pequeños que sean. Ya que de gota en gota se llena el vaso y nuestros pequeños ataques del día a día van sumando en el inconsciente del mundo.

Con esto no quiero hacer sentir culpable a la gente, lo contrario, tomar conciencia de nuestras responsabilidades en la sociedad. Por eso me pongo yo el primero como ejemplo de ataque. Es algo tan normal que lo hacemos sin darnos cuenta. Pero justo detrás de los ataques es donde se encuentra nuestra paz interior y felicidad.
      
 La foto que he puesto es de una película coreana que se llama “Joint Security Area”. Si tenéis la posibilidad de verla os la recomiendo. Es un claro ejemplo de cómo el miedo, la desconfianza y la falta de valorización personal puede desencadenar en una gran tragedia, donde nadie hubiera querido llegar a esta situación, y donde el arrepentimiento se hace insoportable. 

dilluns, 11 de maig del 2015

El corazón tiene razones que la mente nunca alcanzará a comprender

Nosotros decidimos a quien queremos escuchar


Una de las mayores guerras interiores suele ser la que tenemos entre nuestra mente y el corazón. Solemos estar tan atrapados en la realidad mental que cuando el corazón se dispone a hablarnos, le tenemos miedo y le imponemos nuestras razones mentales. Justo aquí es donde empezamos a perder nuestra fortaleza, nuestra vitalidad y es cuando entramos en conflicto interno. El corazón rige nuestras emociones y al ponernos en incoherencia con estas es cuando perdemos la salud, la salud ya puede ser a nivel de enfermedad, de pérdida de vitalidad, pérdida de entusiasmo y todo lo que esto puede llevar relacionado (pérdida del efecto, empeoramiento de las relaciones e  inclusión en uno mismo).

Todo esto ocurre cuando hay algo en nuestro interior que nos dice esto no lo tendrías que hacer, pero utilizando la mente nos auto convencemos que sí, que lo tenemos que hacer, que es lo mejor para nosotros, que es lo correcto, etc.

Esta lucha para auto convencernos es la guerra interior que a diario muchas personas tienen que lidiar. ¿Cómo creéis que esto nos está afectando? ¿Creéis que estas cosas no nos ponen enfermos?

Justo aquí es donde se encuentra el origen de la enfermedad, en la incoherencia entre lo que sentimos, pensamos y hacemos. Estas creencias limitantes que nos alejan de los dictados de nuestro corazón, son creencias surgidas del miedo, por lo tanto estamos relacionando el miedo directamente con la perdida de salud y aparición de la enfermedad.

Aquí con el miedo me refiero al miedo mental, al miedo patológico, no al miedo biológico que vendría a ser un mecanismo de supervivencia. Es decir, si de repente nos sentimos atacados por un animal salvaje, nuestra biología reaccionara para mantenernos a salvo, ya sea contraatacando o huyendo, y una vez la fuente del peligro ya no está, nuestro cuerpo vuelve al estado normal, ya no tenemos miedo.

Ahora bien, ¿Qué pasa cuando aparecen miedos originados en la mente y que no sabemos cómo liberarnos? Miedo a no llegar a final de mes, miedo a quedarme solo, miedo a ser atracado, miedo a ser ridiculizado, miedo a padecer una enfermedad, etc. Otra de las grandes diferencias con los animales relacionadas con el miedo es la siguiente: Un grupo de ñus son amenazados por unos Leones, al darse cuenta el cuerpo se irrita, hay una amenaza. Empiezan a correr. Los Leones finalmente alcanzan a uno de la manada que no era muy rápido y se paran.  Bien, es entonces que los otros ñus se dan cuenta que la amenaza a desaparecido y siguen comiendo. En los humanos parece que seguimos corriendo, atemorizados aunque el peligro “real” ya no esté detrás nuestro. Esto puede llegar a ser muy sutil, incluso la mayoría de las veces a nivel inconsciente, pero también puede llegar a ser bastante devastador en nuestras vidas. Por ejemplo una mala experiencia con una pareja, con un trabajo, un accidente, etc. si uno se deja llevar por el miedo esto puede condicionar el resto de su vida y por lo tanto perder la paz por estar prestando atención continuamente al miedo.

Ahora voy a dar un paso atrás, para mí uno de los más importantes y de los que más nos pueden llegar a perjudicar si no los llegamos a comprender. Son los miedos heredados.  Son miedos en forma de pensamientos y sentimientos que corren por nuestro cuerpo, que nos incomodan, no sabemos de dónde vienen ni porque están en notros, pero no hay manera de deshacerse de ellos. ¿Os suena familiar?

A nivel personal, de muy pequeño hasta la actualidad han aparecido en mi vida una serie de miedos que no entendía su origen. De muy pequeño, cuando mis padres estaban fuera de casa, me quedaba llorando, mirando por la ventana y esperando que llegaran, en mi cuerpo corría un gran miedo que les hubiera pasado algo, y que no volvieran.  Miedo a la oscuridad, a estar solo. Miedos a hacer daño a alguien de manera involuntaria, miedo a los disparos, de ir paseando, escuchar disparos de un cazador y de repente venirme a la mente pensamientos de que me podrían disparar a mí. Con este último me preguntaba, ¿Por qué vienen estos pensamientos a mi mente? Yo estoy corriendo tan tranquilo, hay un cazador que esta cazando, vale. ¿Por qué no puedo continuar corriendo tranquilamente? Que yo sepa nunca me he sido amenazado por un arma. Gracias a Enric Corbera y su estudio de la Bioneuroemoción he podido tomar consciencia que estos miedos que acabo de presentar son miedos heredados.

Por ejemplo mis dos abuelos durante la guerra civil se escondieron en el bosque. Seguro que mientras duro la guerra, ellos vivieron miedos como el de no volver a ver a sus familias, miedos a la noche, a la soledad, a los ruidos inesperados. Miedos a los disparos, miedos a ser heridos o de herir a alguien.  La mayoría de nuestros miedos se encuentran dentro de la historia familiar, por eso en Bioneuroemoción es tan importante el estudio del árbol transgeneracional. Nos permite tomar consciencia de muchos de nuestros miedos, pensamientos y actitudes.

El primer paso para poder empezar a transcender los miedos es conocer el origen de estos, podernos disociar de estos pensamientos para ser libres de cómo queremos actuar. Es decir si uno se identifica con los pensamientos que le vienen a la cabeza, va ha creer que su identidad es esa y esto puede ser bastante limitante para el cambio. Si yo me defino como que soy un miedica y no soy capaz de hacer esto, es muy diferente a observar estos pensamientos de miedo, identificar su origen, (por ejemplo en un abuelo  o abuela) observar que la situación de entonces que vivieron ellos es diferente a la de ahora y que yo puedo optar por otros caminos y otras sensaciones.

En definitiva, en nosotros esta la opción de seguir gobernados por nuestros miedos, o comprenderlos, disociarnos y trascenderlos   

dimarts, 28 d’abril del 2015

Mejorar una situación

Siempre implica poner uno de su parte


Ayer navegando por la página de Youtube me llamó la atención un video que se titula de la siguiente manera: Mejorar la vista sin cirugía de Blanca Gimeno Pons. Yo llevo gafas des de los 3 o 4 años, como aquel que dice des de que tengo uso de razón.

Toda mi vida  las he llevado siempre, por la mañana al levantarme hasta por la noche para ir a dormir que lo último que hago es quitarme las gafas. Tengo + 5,75 en cada ojo de hipermetropía. En varias ocasiones ya había escuchado hablar a gente que se puede mejorar la visión. Incluso una amiga mía de Madrid me dijo que su hermana que tenia hipermetropía llego un día que ya no necesitaba las gafas. A pesar del fastidio de tener que llevar gafas la verdad que no me he preocupado demasiado en la posibilidad de mejorar mi visión. A mí que me gusta encontrar un punto holístico de las cosas, y actualmente, en la era de la información, podemos encontrar muchas personas inquietas que han logrado encontrar caminos para el cambio hasta ahora ocultas a nuestro entender.

Hablo de cómo afrontar enfermedades, como mejorar nuestras relaciones de pareja, o mejorar en el trabajo, tener abundancia, o incluso como llegar a mejorar nuestra visión.

Blanca empieza el video explicando que el ojo se rige por 6 músculos diferentes y por ejemplo un pequeño desequilibrio en el funcionamiento de los músculos, es capaz de deformar la forma de la retina y por ejemplo crear miopía o hipermetropía. Blanca en este caso habla que un entrenamiento, y relajación en la parte de los ojos llegaría a modificar la estructura del ojo y acercarnos a un estado más natural. Y para ello hay que seguir una serie de ejercicios que indican para obtener resultados.

Claro, lo primero que uno se pregunta es que si las gafas funcionan. Según mi punto de vista las gafas solo son una herramienta de ayuda, habrá personas que les irá bien y otras que las probaran y puede que no encuentren mejoría. Lo que quiero decir con esto es que no le podemos dar el poder de curación a las gafas, el problema de visión viene de algo más profundo, y que se encuentra en nosotros. Por eso seguir este método puede ser una ayuda, pero esto no quiere decir que sea el camino definitivo y que tenga que funcionar, solo depende de cada uno. ¿Y de que depende?

Como también dice Blanca cada problemática de la visión está asociado a un tipo de personalidad, la parte emocional, y esto es para mi la parte más importante, darse cuenta de esto.

Por ejemplo se relaciona la miopía, con el miedo, miedo al futuro, miedo a la agresión. Son personas introvertidas (o muy extrovertidas, la polaridad complementaria). Un problema en la visión crea una inseguridad, por ejemplo en miopía hay problemas en ver de lejos, en el más allá, en el futuro, en el que pasará. Para mí la parte emocional es la primigenia. Según como nos sentimos, nuestro cuerpo reacciona de una manera u otra. Es decir una persona con miedos, insegura es una persona que no quiere ver el futuro, tiene miedo del que pasará y sus consecuencias. Aquí es donde la biología actúa, ¿Y como actúa? Pues por ejemplo disminuye el funcionamiento de ciertos músculos del ojo y aparece la miopía. Gracias a la miopía, como no vemos de lejos, aunque haya peligro, como no lo podemos ver pues no nos preocuparemos. En realidad no deja de ser una solución biológica a un conflicto emocional de miedo. Ahora bien, también dependerá de cada persona la interpretación de la miopía, ya que al ver borroso de lejos también podemos encontrar el efecto contrario, es decir tener aun más inseguridad y miedo porque no podemos ver bien.

Al usar las gafas normales aparece algo parecido, y también muy importante a tenerlo en cuenta. Es decir, para mi cualquier cambio fisiológico tiene una respuesta biológica. Con la aparición de miopía hay unas vivencias de miedo. Si nos ponemos las gafas para volver a ver bien, es posible que nuestras emociones vuelvan a estar relacionas con la inseguridad y esto podría dar la señal al cuerpo que necesita un grado mayor de miopía. Este fenómeno podría explicar el aumento progresivo que mucha gente padece al utilizar las gafas.

En fin como todo en la vida, la parte emocional es la que juega uno de los papeles más importantes y aquí es donde se encuentra el mayor trabajo personal. Por ejemplo en la toma de conciencia y disminución de los miedos patológicos que nos impiden vivir en paz.

Y nos tendríamos que preguntar: ¿Hasta que punto estoy dispuesto en trabajar, comprender  y disminuir mis miedos para llegar a mejorar mi salud?

Justo ahí es donde se encuentra nuestra responsabilidad y que nadie puede cambiar por nosotros (ya sea médico, oftalmólogo, sanador, gurú, amigo o quién sea)

dilluns, 13 d’abril del 2015

El efecto Dominó - Pensamiento y realidad

¿Aún crees que tus pensamientos no se materializan de ninguna forma?




Siempre me quedo alucinado cuando veo uno de estos vídeos del efecto dominó tan exagerados. Realmente los humanos somos increíbles con lo que podemos llegar a hacer. Para mí este tipo de vídeos, puede romper muchas creencias limitantes, ya que se puede observar el gran potencial que se esconde detrás. Si me pongo en la piel de la persona que ha hecho este trabajo, los primeros pensamientos que me vienen a la cabeza es que yo no podría hacerlo. Y yo me pregunto, ¿Qué se esconde detrás de estos pensamientos? Pues pensamientos como, falta de tiempo para poder realizar un proyecto así, falta de dinero para comprar todo el material que se necesita, falta de ingenio para realizar un efecto dominó tan largo y creativo, y poca paciencia para colocar todas estas piezas sin que antes de colocar la última se caigan todas jejeje

Estos pensamientos son todos limitantes: falta de tiempo, falta de dinero, falta de creatividad, y miedo a que se caigan todas las piezas y tenga que volver a empezar.

Ahora bien, yo no creo por el momento que en mi vida quiera crear una cosa de estas, pero me vuelvo a preguntar, ¿Y cómo me pueden afectar estos pensamientos en otros proyectos de mi vida que me gustaría realizar?

Pues probablemente de la misma manera, es probable que aparezcan limitaciones como falta de dinero, tiempo y poca creatividad y grandes miedos como, el no lograrlo y el hacer las cosas mal. Posiblemente no sean unos pensamientos aislados, y que seguramente están teniendo repercusiones en el ahora en mi vida.

Lo que también me encanta de este video es realmente poder contemplar como por el efecto de dejar caer una pieza, puede llegar a desplazar, mover, hacer caer cientos incluso miles de otras piezas. Como un pequeño movimiento de una pieza de dómino, puede hacer caer una silla, como una pequeña pieza de dómino del primer piso puede llegar a abrir una puerta del tercer piso.

Cientos de movimientos y acciones ocurren por la acción de una pequeña pieza, de un movimiento tan pequeño como encender un tocadiscos.

¿Aún creemos que nuestras vidas están al margen de un posible efecto dominó como este?

¿Podría un solo pensamiento en nuestra mente generar cientos de reacciones en nuestro entorno?

¿O por miedo estamos continuamente queriendo evitar encender el tocadiscos por las consecuencias que podría conllevar?

Y yo me llego a preguntar. Ostras la persona que se le ha ocurrido hacer este video, donde aparentemente no tiene ningún efecto práctico, es más para mucha gente puede llegar a ser un desperdicio de tiempo y dinero (yo lo he llegado a pensar jejeje)

¿Qué puede tener el video entonces, que en mi cabeza haya activado un pequeño tocadiscos y haga que en estos momentos este escribiendo una reflexión sobre el efecto dominó y la vida?

¿Podría ser el amor incondicional que esta persona ha dedicado a su proyecto?

¿El amor que se esconde detrás de cada minuto dedicado a poner una nueva pieza, de comprar nuevas piezas, de volver a colocarlas cuando se han caído por un falso movimiento con las manos o por un simple estornudo?

Bien, son cientos de teorías que se me pueden llegar a ocurrir solo observando este pequeño video.

Así que dejo el tocadiscos en marcha por si alguien quiere pararse un instante a escuchar y continuar interpretando.


Un abrazo!

dimarts, 10 de març del 2015

Cabreo vs Culpa

Aceptar la situación y aprender al respecto


Muchas veces he escuchado a mi madre decir en situaciones donde hay una discusión y hay un cabreo. Esta persona tiene dos faenas, cabrearse y “descabrearse”. Esto me lo había dicho muchas veces a mi cuando era pequeño y por alguna cosa u otra me había cabreado. Con la inocencia de un niño yo en aquella situación que no entendía bien que quería decir con esta frase, pensaba en mis adentros. Dos trabajos no, solo uno porque ya estoy cabreado jejeje. Pensaba bueno la cosa es más fácil, solo tengo que hacer un trabajo, el otro ya está hecho. El kit de la cuestión es al hacernos mayores. De niños nos enfadamos y volvemos a sonreír en un abrir y cerrar de ojos, pero al hacernos mayores, será por la poca elasticidad neuronal que nos va quedando, pero los cabreos parece que nos duren más. Yo me he podido observar que por tonterías he estado cabreado 2 y 3 días. Al verlo des de fuera, por ejemplo una vez que se me ha pasado el cabreo, me avergüenzo de no haber encontrado una solución antes. Y este tipo de situaciones las podemos ver en todas partes, y muchas de duración indefinida.

¿Cuánta gente conocéis que se han separado, se han cabreado con su pareja y nunca se han perdonado?

¿Cuánta gente conocéis que se han cabreado con su familia, y por cabreo o vergüenza no se han vuelto a hablar nunca?

Al final lo que se veía tan fácil con la inocencia de un niño, de perdonar, descabrearse y volver a restablecer una amistad, con la seriedad de un adulto no parece tan fácil.

El personaje central de todo esto es la culpabilidad. Y es el único que mantiene una situación de desacuerdo viva.

Nos encanta sentirnos culpables y hacer sentir culpables a los demás, o por lo menos parece que nos guste porque es el pan de cada día en este mundo. Una sola gota de culpabilidad nos ciega al amor y nos condena.

Ahora entiendo la importancia que tiene la frase que me decía mi madre: Los que se cabrean tienen dos trabajos, cabrearse y calmarse, que vendría a ser lo mismo que dejar de reconocer el amor y volver a reconocer el amor.

Por lo tanto cabrearse, sentirse culpable es dejar de reconocer el amor y por lo tanto perder la paz interior. Y aquí no hay excepciones, no hay ni ganadores ni perdedores, puedes estar en la banda de estar cabreado, de querer hacer sentir culpable a alguien por alguna razón, sentirse culpable uno mismo por creer que ha hecho algo mal, esto solo puede desembocar en perdida de paz. No hace falta que me creáis, observar en vuestras situaciones particulares que es lo ocurrido.

Por lo tanto, y lo más importante ya que este mundo no lo comparte, siempre que condeno a alguien, me estoy condenando a mí mismo.

Y aquí vemos la gran pérdida de poder que padecemos al cabrearnos.

Si aceptamos una situación, no le estaremos dando el poder a algo externo a nosotros y tendremos la oportunidad de integrarlo y ver una visión global al respecto, donde no hay ni vencedores ni vencidos, este es solo el mundo del Ego.

Este tema se me ha sido inspirado por una película que vi ayer que se llama Poor boy’s game en español Último asalto. La foto del principio corresponde a la película y es una escena donde por una situación grave de racismo llevan a experimentar estas dos personas el sentimiento exagerado de rabia por una banda y de culpa por la otra. Al mantenerse con estos sentimientos a lo largo de la película se desencadenan otras experiencias de dolor, las cuales cada vez aumentan el conflicto. Solo el perdón, una mente limpia de juicio puede deshacer este círculo vicioso y es una película que lo ha sabido transmitir muy bien. Me quito el sombrero por el gran mensaje que ha querido transmitir el director de esta película y lo bien que lo ha transmitido. Os recomiendo ver la película a través de la visión del perdón y aunque a veces parece que es imposible, no deja de ser una creencia que creemos que no podemos perdonar. 

dilluns, 2 de març del 2015

Sentir con el corazón, toma de conciencia

Entrar en coherencia con el corazón es estar en paz


¿Qué nos hace resistirnos al cambio? Somos conscientes que para estar en paz tenemos que hacer cambios en nuestra vida. Nuestras vidas se han vuelto una búsqueda constante de estos caminos para encontrar la paz. Miles de libros, terapias, religiones, cursos parecen dar respuestas a esta búsqueda. Pero el día a día va pasando y parece que no hemos entendido nada. Uno empieza a estar cansado, a perder la esperanza. Muchos han sido los momentos que parece, que hemos visto la luz pero tarde o temprano hemos vuelto a perder la paz.

¿Podemos realmente perder la paz? ¿O es solo una apariencia que nos identificamos con ella? Al igual que perder la esperanza. ¿Es realmente posible perder la esperanza? Yo creo que no. Nos lo puede parecer, pero no es un final, la búsqueda continua.

Solo hace falta ver a la humanidad. Miles de años hemos buscado respuestas a nuestras vidas. Bien, esto nunca ha parado y continúa. A nivel de la razón uno se puede dar por vencido, pero el corazón sabe que hay algo más.

¿Qué buscamos realmente? Nos encontramos en un cuerpo, el cual aprende a convivir con otros cuerpos, a vivir en sociedad, a respetar unas ciertas normas y cumplir ciertas obligaciones. El cual busca cualquier clase de placer e intenta evitar todo dolor. El cual busca vivir e intenta evitar la muerte. ¿Qué desesperante el momento que uno toma conciencia que todos algún día u otro nos moriremos, verdad? ¿Quién se muere? De momento solo podemos corroborar que el cuerpo se muere. ¿Qué pasa con nuestro espíritu, nuestro Ser? ¿Desaparece sin más entre las cenizas?

Entonces, ¿Para qué es la vida? La vida es una oportunidad para la toma de conciencia. Sí que es verdad que durante los primeros años de vida vamos desarrollando nuestra conciencia. Supongo que por eso no nos acordamos de los primeros años de vida. La vida se puede convertir en una oportunidad de morir si realmente nos limitamos y nos quedamos a nivel del cuerpo. Ahora también, la vida puede ser una oportunidad de vivir si realmente llegamos a desarrollar la conciencia de nuestro Ser. En esta segunda manera de ver la vida el cuerpo deja de ser el personaje central. Algunas personas a lo largo de la historia nos han querido demostrar este otro camino como Jesús y Buda. La persona que en la vida encuentra vida es la persona que sabe transcender al cuerpo. Porque ya hemos dicho que el cuerpo está destinado a morir, por lo tanto, quién se queda con el cuerpo, es una persona que vive la vida como un camino que conduce lentamente a la muerte. Y en una sociedad donde el cuerpo es la figura central. ¿Dónde podemos encontrar fe? Como ya he dicho durante miles y miles de años, continuamos buscando respuestas. Hay algo dentro de nosotros que nos hace continuar buscando. Creo que la fe es algo que no se puede perder. Ya que nuestro espíritu es, y aunque no tengamos conciencia de esta unidad con el todo, siempre está en nosotros. Puede parecer que hayamos perdido la fe, incluso puede parecer que lleguemos a morir. Pero esta energía vuelve a fluir. Parece ser que estamos en ella, por eso por más buscar no podemos encontrar nada cuando ya está en nosotros.  Y este es el paso más importante que vamos a llegar a dar en nuetras vidas. Y quiero terminar con una frase de los ancianos indios:

“El camino más largo que vas a recorrer es de la cabeza a tu corazón”

Por lo tanto la cabeza vera un cuerpo, el corazón el Alma,

La cabeza vera separación, el corazón unidad,

La cabeza vera conflicto, el corazón paz,

La cabeza vera muerte, el corazón vida.

dijous, 26 de febrer del 2015

El momento que nos olvidamos que estamos jugando

Al  tomarnos la vida en serio, enfermamos


El otro día en un momento de reflexión, me miraba el mundo e intentaba encontrar un significado al jugar de los niños. Desde mi razonamiento “adulto” no le encontraba sentido. Jugar, ¿Para qué? ¿Por qué? Los niños se pueden pasar horas y horas jugando. ¿Podría ser una forma de imitar al mundo? ¿Hasta qué punto están construyendo un futuro potencial según de la manera con que juegan? Si observo los niños, puedo interpretar que para ellos la vida es un juego, llena de oportunidades y de infinitos juegos. Juego a coches, pintar, dibujar, construir con barro, a disfrazarse, a muñecas, a cocinar, etc. Los niños no dependen del tiempo para jugar a una cosa u otra. Cuando se cansan de algo, pues encuentran otra cosa con que jugar. Jugando, los niños lo viven al máximo, se ríen, se entusiasman por lo que hacen, se entristecen, se cabrean, se pelean con otros niños, y lloran. Y aquí es donde viene el adulto y le dice al niño, no pasa nada solo es un JUEGO. Bien, ¿el niño lo estaba viviendo como un juego? El adulto por lo menos si, y aquí es donde empezamos a ver la diferencia que tenemos de ver el mundo con respecto a los niños. La diferencia de los adultos es que nos hemos identificado tanto con una estructura que la tomamos como real. Hay una transición entre el niño y el adulto donde jugar ya pasa a ser cosa de niños. Y donde estamos fuertemente marcados por creencias como: deja de jugar esto no es un juego, tomate las cosas en serio. Por ejemplo un adulto es ingeniero, el se cree ingeniero, olvida que está jugando a ser ingeniero, un cocinero se cree cocinero, olvida que está jugando a ser cocinero, un político se cree político, se olvida que está jugando a ser político. ¿Qué implica reconocer que es un juego? Implica flexibilidad para el cambio, Si alguien está haciendo algo y no le gusta, ¿Por qué no cambiarlo? Si solo es un juego. Al disgustarnos por algo, ¿No vendría bien entonces la frase que le decíamos a los niños: No pasa nada, solo es un JUEGO?

Creer forma parte de este mundo

Pero lo mejor que pueden hacer es no creerse lo que se creen

¿Cómo vamos a creernos que somos un cuerpo y que esta vida es real si llegamos a este mundo jugando?

¿Estaría relacionada la felicidad con seguir jugado?

El adulto tiene una gran cualidad si la sabe utilizar, que sería tomar conciencia que está jugando. Sería como despertar en el sueño. Y aquí es donde uno empieza a tomar responsabilidades en su vida, uno puede cambiar de juego, porque sabe que está soñando y que él es el soñador.

¿Por qué creemos en sueños de escasez, de venganza, de avaricia, de dolor, de sufrimiento? ¿Para qué seguir creyendo en estos tipos de sueños que nos hacen sufrir si la vida no deja de ser un juego?

Vamos a jugar. Vamos a ser felices, esta es nuestra verdadera esencia!

¿Es más, quien ha inventado el concepto de jugar? Los adultos. ¿En qué momento? En el momento que se toma el cuerpo como real, el momento que nos identificamos con el cuerpo y nos olvidamos de nuestro Ser. En ese instante es el momento que aparece el concepto de jugar, ya que estamos jugando a ser un cuerpo. Y no reconocemos nuestra esencia.