divendres, 14 d’agost del 2015

Vivir la vida sabiendo...


que al dar un abrazo, este en algún momento terminará

que al dar un beso, este en algún momento acabará

que algún día un hola se convertirá en un adiós

que algún día un te quiero se convertirá en un no te quiero ver

que algún día un no te aguanto se convertirá en un no puedo estar sin ti

que al saciarnos de comida en algún momento volveremos a tener hambre

que al tener frío en algún momento volveremos a pasar calor

que al pelearnos en algún momento volveremos a ser amigos

que al encontrarnos mal en algún momento nos volveremos a encontrar bien

que al estar enfermos en algún momento volveremos a estar sanos

que pasaremos de bebes a niños, de niños a adolescentes, de adolescentes a adultos y de adultos a ancianos

que llegamos a este mundo con una familia por arriba (padres, abuelos…) y nos marcharemos con una familia por debajo (hijos, nietos…)

que al tener niños algún día partirán para crear sus vidas

que en esta vida la gente viene y se va

que después de la tormenta viene la tranquilidad

que después de la tristeza viene la esperanza

que después de un fracaso viene otra oportunidad

que un minuto puede parecer una hora y una hora puede parecer un minuto

que después de un invierno volverá la primavera

que después del anochecer vendrá el amanecer

que el cuerpo un día se marchará  

Vivir la vida sabiendo que la vida es movimiento, que al intentar aferrarnos a cualquier situación es abrir las puertas al sufrimiento.


Dejemos que la vida ocurra

dilluns, 10 d’agost del 2015

Evolución y enfermedad

La enfermedad como efectos secundarios de la evolución


¿A qué responde la evolución? ¿Qué sentido tiene? ¿Qué lleva a las especies a evolucionarse?

Siempre he escuchado que la evolución es un mecanismo natural de adaptación al medio para la supervivencia.  Y cuanta energía e interés aplicadas para compartir. Ya que la evolución no se centra en el individuo, que tiene un periodo de nacimiento, crecimiento y muerte. La evolución es algo que se encuentra en nosotros, pero a la vez corresponde a un orden superior. Por ejemplo una persona de carácter egoísta y que solo piensa en sí misma, inevitablemente es también una persona altruista, ya que pertenece al proceso evolutivo y ya hemos dicho que la evolución continúa también después de la muerte de ese individuo en concreto.

Entonces si la evolución que no se limita al cuerpo, pero se expresa en el  y su esencia es la vida. ¿Podría ser que los humanos no acabásemos de entender que es realmente la vida? ¿Podría ser que la vida no empezase al nacer ni terminara al morir el cuerpo?

¿Qué papel juega la enfermedad en la evolución? ¿Es la enfermedad un error en la evolución? ¿Existen errores en la evolución? ¿O es un proceso que no llegamos a comprender por creer que solo somos un cuerpo y por nuestras creencias limitadas sobre que es la vida?

Está claro que algo que no comprendemos y que aparentemente se desvía del objetivo establecido lo catalogamos de negativo y adquiere un orden de secundario, algo así como efectos colaterales.

Es decir la evolución que nos permite adaptarnos y sobrevivir al medio tiene una parte, podríamos llamarle de efectos secundarios que es la enfermedad y que nos perjudica.

Yo lo comparo con los efectos secundarios de los medicamentos. Nos tomamos medicamentos, con un cierto objetivo, mejorar esto o lo otro, estabilizar, etc. Pero muchas veces en el prospecto podemos leer que también tienen efectos secundarios, procesos no deseados que nos pueden llegar a perjudicar.

Y yo me pregunto, ¿Por qué les llamamos efectos secundarios si nos están afectando  a nosotros directamente? ¿Saben cuanta gente muere en el mundo a causa de estos efectos llamados secundarios? ¿No es acaso que no lo queremos reconocer?

Es vergonzoso que estemos tomando medicamentos tranquilizantes o anti psicóticos y que en el apartado de efectos secundarios ponga que podría provocar pensamientos suicidas. ¿Perdona?

¿Y que hacemos, lo acabamos ignorando?  Al fin y al cabo solo son secundarios, ¿no?
Da que pensar, ¿Verdad?

¿Entonces que es la enfermedad? ¿Un efecto secundario de la vida, o algo que es y está en la vida?

¿Qué fin podría tener la enfermedad que se nos escapa de las manos?

Hay gente que reconoce que gracias a su enfermedad han llegado a comprender mejor la vida y le han encontrado un sentido. ¿Hay algo detrás de la enfermedad que se nos escapa?

¿Cómo se produce tanto la evolución como la enfermedad? ¿Es azar? ¿O le llamamos azar porque no llegamos a comprender como funciona?

Está claro que la evolución y la enfermedad se expresan en el cuerpo.  ¿Creéis que un cuerpo por si solo se puede enfermar o evolucionar? Pues no. El origen se encuentra en la mente.

Aquí es donde entra en juego el factor primordial, la mente y que al dejarla fuera de la ecuación no podríamos llegar a comprender el funcionamiento y podríamos decir cosas como que la evolución y la enfermedad son cosas del azar.

Nuestra forma de ver y entender la vida la están determinando en cada momento. Nuestras creencias y pensamientos hacen tomar cada instante nuestras decisiones. Y estas son las decisiones que a la larga estarán involucradas en un proceso evolutivo o en una enfermedad.

Por ejemplo: Una persona que desconfía de los demás. Esta desconfianza determinará sus decisiones en cada instante. Este día a día, mes a mes, vivido en estrés debido a su desconfianza pues puede crear en el cuerpo un tipo de enfermedad (ansiedad, nervios, perdida del cabello, indigestiones, etc). El proceso evolutivo también se puede ver influido. Por ejemplo esta persona que desconfía, puede utilizar sus pensamientos y habilidades y por ejemplo crear un nuevo sistema de alarmas que aumente la seguridad en las casas y las empresas.

Una vez que podemos reconocer que uno de los factores más importantes, por no decir el factor, que influencia directamente nuestras vidas, la mente, podemos empezar a hacer cambios importantes en nuestra vida.    

Ya no nos sentiremos desamparados ante el azar, ahora es nuestra oportunidad de empezar a tomar responsabilidad de nuestras vidas y tomar las riendas de esta.

Como he dicho la evolución pertenece a un nivel superior del cuerpo, a algo que no aparece al nacer ni desaparece al morir, pertenece a la mente.

¿Y si el mismo cuerpo fuera una enfermedad? ¿Y si el cuerpo fuera un efecto secundario de la misma vida? 

dijous, 30 de juliol del 2015

Cuando el miedo se complementa

Pasa a ser real


Hoy voy a hablar sobre el miedo, esta emoción que tanto nos puede limitar en nuestro desarrollo emocional. Está claro que toda emoción tiene su función a nivel biológico. Y a nivel muy básico la biología utiliza ciertas emociones para la supervivencia. El miedo en estos casos nos puede ayudar ante un peligro a evitarlo, huir o afrontarlo. Pero ahora bien, ¿qué es realmente un peligro? Es aquí donde juega la subjetividad, las creencias y experiencias de cada uno. Es justo aquí donde esta emoción nos puede limitar bastante. Ya que aparentemente en muchas ocasiones donde aparentemente no hay peligro, hay personas que viven grandes experiencias de miedo (ataques de ansiedad, miedo a hablar en público, miedo a lugares cerrados, miedo a la oscuridad, miedo a ser abandonado, a quedarse solo, a perder el trabajo, etc…

Por experiencia propia y por lo que he podido ir viendo a lo largo de los años, cada persona al llegar a este mundo, venimos con una serie de miedos patológicos, que a lo largo de la vida van apareciendo. Miedo patológico me refiero a reacciones de miedo ante una situación aparentemente normal y que la persona en cuestión a haya vivido anteriormente una experiencia similar estresante que pueda ser la causante de este miedo. Voy a poder varios ejemplos: Tener miedo al agua y nunca haber tenido una experiencia mala relacionada con el agua. Tener miedo en una relación a ser dejado, cuando anteriormente nunca haya ocurrido algo similar. Yo de pequeño cuando uno de mis padres se había marchado, me pasaba muchos ratos mirando por la ventana angustiado, y con miedo de que le hubiera pasado algo. Anteriormente que yo recuerde nunca habían tenido ningún accidente que hubiera creado esa angustia. Y yo me pregunto, ¿qué podría hacer que yo de pequeño estuviera sufriendo en vez de jugar tranquilamente disfrutando del momento hasta que llegaran mis padres?

Hay una serie de miedos, que sin causa aparente aparecen en nuestras mentes. Estos son los más limitantes, ya que no conocemos su causa y por lo tanto no sabemos como trascenderlos. El error ya sea por educación o creencias es que nos llegamos ha asociar tanto a esta forma de pensar, a estos miedos que se encuentran en nuestra mente que pensamos que somos así y que no podemos cambiar.

En esta área es donde quiero profundizar con los nuevos descubrimientos de la ciencia y relacionarlos exactamente aquí, con estos miedos patológicos. Les llamo miedos patológicos porque la causa no se encuentra en la vida contemporánea, es decir, des del nacimiento hasta la actualidad. Gracias a muchos científicos como Anne Schützenberger han descubierto una fuerte relación con estos miedos patológicos y nuestros antepasados. Una experiencia traumática que haya vivido un abuelo o tatarabuelo con el agua, puede influenciar directamente a un nieto o bisnieto aunque este ni haya conocido a su abuelo ni conozca su historia con el agua. Esta persona podrá vivir el agua de varias maneras, es posible que cree una fobia y no le guste el agua, o todo lo contrario, le atraiga tanto el agua que se vuelva profesional de la natación.

Todo juega un rol inconsciente, esta persona piensa que por naturaleza no le gusta el agua, o lo contrario le apasiona. Pero es inconsciente que estas emociones pueden venir de una experiencia que tuvo un abuelo.

Estas cosas tan sutiles pueden ocurrir en todas las áreas de nuestra vida, a nivel de pareja, una persona que ama la fidelidad y nunca le seria infiel a su esposa, podría ser que su abuelo fuera un Don Juan. Una persona muy ahorradora y cuidadosa con el dinero, podría ser que un abuelo lo hubiera perdido todo en el juego. Una persona que no bebe nada de alcohol, o le apasiona el alcohol y se vuelve sumiller, podría ser que un abuelo fuera alcohólico. Es como un ciclo que no se ha cerrado y se tiene que reparar.

Todo esto podría explicar la avaricia, el rencor, la desconfianza, el comer en exceso, el miedo a no llegar a final de mes, el miedo a la oscuridad, al campo, a los trabajos duros, miedo a ser robados. Todos estos sentimientos que nos limitan en nuestra vida día a día.

Si miramos atrás en nuestra historia y vemos todas las guerras que nuestros países han pasado, todas las penumbras, épocas de hambre, traiciones, robos, accidentes, enfermedades, etc.   

Es en toda nuestra historia donde se encuentra anclada nuestra infelicidad esperando algún día a ser perdonada.

He empezado con el título: Cuando el miedo se complementa pasa a ser real.

¿Qué quiero decir con esto?

Que el miedo primero aparece en nuestra mente, es entonces cuando nos asociamos a este miedo y le prestamos atención que nuestra vida va a materializar experiencias de este calibre (miedo al agua, viviremos un susto con el agua, miedo a ser robados, llegara un día que nos robaran, miedo a ser abandonados, encontraremos una pareja que nos acabara dejando). La vida es abundancia, y nos acaba trayendo lo que pedimos, si estamos pidiendo miedo nos traerá experiencias de miedo.

Es entonces, cuando llega la experiencia que el miedo se vuelve real, y es cuando decimos, ves tenía razón, el agua es muy peligrosa, el mundo es inseguro, o todas las mujeres/hombres son iguales, no se puede confiar en nadie.

No nos damos cuenta que nosotros mismos estamos creando nuestra realidad.

La toma de consciencia, el perdón y el amor por la vida es lo que nos acabara haciendo libres. 

dijous, 16 de juliol del 2015

¿Dejamos de ver al cerrar los ojos?

O pensamos que no vemos al ver algo diferente de lo que es para nosotros el ver


El otro día cuando escribí el titulo para esta entrada del blog estaba como de costumbre en mi habitación sentado frente al ordenador. Era un día soleado, me dio por cerrar los ojos y me quede observando. Podía ver un color anaranjado que iba cambiando de tonalidad al mover la cabeza hacia una dirección y otra. Me quede unos instantes pensativo y me dije, los ojos siguen viendo, en este caso vemos la piel del parpado, por eso con el reflejo del sol llegamos a ver un color anaranjado.

A efectos de la visión lo que me impacto un día fue ver el sobrino de mi mujer durmiendo y con los ojos medio abiertos. Le pregunte a mi mujer, ¿Es normal? Y me dijo que sí. Lo que me gusta de ella es la tranquilidad que me transmite cuando me da respuestas a mis inseguridades.  En este caso me lo dijo tan convencida que no pasaba nada que para mi cabeza lo integro rápidamente.  Entonces aquí nos encontramos con la paradoja que hay veces que teniendo los ojos cerrados podemos estar viendo y también lo contrario, teniendo los ojos abiertos no estar viendo (por ejemplo estar durmiendo).  La visión  es un mundo muy interesante. Y parece ser que está directamente relacionado con el consciente.

Por ejemplo en el caso de estar durmiendo con los ojos abiertos, al dormir, no somos conscientes por lo tanto, durante el rato de dormir lo que hayan podido ver los ojos no podremos recordarlo. No sé si lo habrán estudiado ya, pero sería interesante pasar por delante de esta persona una o dos personas conocidas y después preguntarle si alguien estuvo en la habitación.

Pero ahora quiero dar un paso más. Ahora estamos en estado de vigilia. ¿Qué ven los ojos? ¿Puede estar relacionado directamente con nuestro estado de consciencia en ese momento?

Por ejemplo se ha podido comprobar lo siguiente: Una mujer le dice a su marido que le traiga unas servilletas de la cocina, el marido va a la cocina y las busca, las busca y no las encuentra. La mujer le dice, si las servilletas azules. Entonces el marido vuelve a mirar sobre la mesa y sorpresa, las servilletas están allí delante de sus ojos. ¿Qué ha pasado aquí? Hasta ahora las servilletas en casa eran amarillas. El marido estaba buscando servilletas amarillas y su vista no le permitía ver las azules. ¿Qué locura verdad?

Entonces, según nuestro nivel de consciencia vamos a observar un mundo u otro. No solo a lo que conlleva a objetos como en este caso las servilletas sino también la actitud de las personas, la intención, la conducta, etc. Por eso una misma experiencia o unas mismas palabras de una persona, se pueden interpretar de mil maneras diferentes. Todo dependerá de la consciencia de la persona que observa el hecho.

Si somos capaces de reconocer nuestros filtros, que nos hacen ver el mundo que vemos, tendremos la capacidad para decidir de cambiarlos y así vivir de otra manera.

Para terminar quiero dedicar este último apartado a un amigo que hace unos días cerró los ojos por última vez.  Sé que tu visión no ha terminado, pero que con nuestro nivel de consciencia no podemos comprender ni ver allí donde estas. No te podemos volver a ver, pero a la vez sigues en todos nuestros corazones. Pido ver, ver la vida, la vida que sigue más allá de lo que nuestros ojos pueden ver. 

dimecres, 24 de juny del 2015

El control bloquea el fluir de la vida

Deja la vida fluir y entra en tu presencia


Des de pequeños se nos enseña des del control, la educación en casa, llevar una rutina, controlar el comportamiento de los niños, castigándoles cuando han hecho algo que consideramos que está mal y premiándoles cuando han hecho algo que consideramos que es bueno o positivo. La educación en la escuela, todo es a base de controles, ya bien lo dice la palabra control, o exámenes que al fin y al cabo es lo mismo. El sistema educativo a establecido unos varemos de aprendizaje y conducta y se trata la educación bajo el control de estos. Según este control una vez terminamos la educación obligatoria buscamos una dirección en la vida. Intentamos controlar el futuro, lo que queremos ser de mayores, que tipo de trabajo nos gustará, que trabajo tiene más  salida profesional y más remunerado, que tipos de trabajo son más flexibles, que tipo de trabajo brinda buenas posibilidades de crecer profesionalmente, etc.

Muchas veces creemos que el control es una seguridad en la vida, pero es cuando nos damos cuenta que estamos abriendo las puertas a posible estrés, decepciones, y fracasos. ¿Por qué fracasos? Porque lo que obtenemos es posible que este fuera de lo teníamos previsto, y es posible que lo podamos vivir como un fracaso.

Parece que basar la vida en el control es alejarse de nuestra presencia, de nuestro interés en la vida, de lo que realmente nos ilusiona, nos llena, nos conmueve.

Hace un rato estaba limpiando la habitación con la radio puesta y escuchaba un programa que hablaban de personas que se dedican a orientar a los estudiantes que terminan sus estudios obligatorios y se encuentran desamparados ante la vida, no saben qué dirección tomar. ¿Es la vida realmente tan compleja o nos estamos nosotros mismos complicándola?

Como he dicho crecemos con unos valores predeterminados que tiene la familia, el entorno, los amigos de la escuela, la televisión, etc. Aprendemos por doquier a prestar atención a los estímulos externos y nos olvidamos de nuestros estímulos internos. Nos alejamos de nuestra presencia, de nuestro Ser y es entonces que con normalidad nos encontramos perdidos en la vida. Hacemos trabajos que no nos motivan, tenemos relaciones que nos aburren, tenemos una casa, un coche que no sabemos si realmente es de nuestro gusto, llevamos ropa que no nos acaba de agradar y cuando nos miramos al espejo nunca nos acabamos de ver realmente hermosos.

En la presencia, en nuestro Ser es donde se encuentra la energía de la vida, la vitalidad. Si a través del control llenamos nuestra vida de vació todo se volverá más gris, pesado y angustioso, aquí es donde se encuentra el origen de toda ansiedad y depresión, es la desconexión con uno mismo y no hacer la vida que uno realmente le motiva.

En un retiro con Sergi Torres en vall de Nuria tuve la oportunidad de tomar consciencia de cómo el mecanismo de control esta tan inculcado en mi, en mis pensamientos que muchas veces durante el día lo utilizo y no me doy cuenta. El control abre las puertas al juicio, y este es el que realmente acabará determinando nuestras experiencias de vida. Ya que una misma experiencia, el juicio de cada persona determinará como la va a vivir y según como lo viva el cuerpo reaccionará de una manera u otra, angustiándose y llegando a enfermar o sentirse en paz, aceptar y abrirse a la vida.

Querer que una persona me ame como yo quiero que me ame, que se comporte como a mi me gustaría que se comportara. Que haga lo que yo creo que es mejor para ella, Esto son claros ejemplos de control. ¿Os resuenan estas frases?

La felicidad se encuentra en amar a las personas, aunque no te amen como quieres que te amen, amar a las personas que no se comportan como a ti te gustaría que se comportaran y amar a las personas que no hagan lo que tu mismo crees que es mejor para ellas. ¿Estamos dispuestos a amar incondicionalmente? Aquí es donde se encuentra nuestra paz 

diumenge, 31 de maig del 2015

Nadie ataca sin la intención de herir

Nuestras guerras silenciosas


Los seres humanos somos un ser muy peculiar. Debe ser por nuestro “gran” intelecto pero hemos creado unos sistemas tan sutiles de ataque que nos pasamos muchos momentos del día atacando a la gente y parece que no ha pasado nada. Ahora sí, no lo reconocemos o no lo queremos reconocer. Entonces ponemos la tele y vemos las noticias, gente que ataca a gente por todas las bandas del mundo, y no hacemos nada mejor que proyectar nuestras ansias de ataque contra estas personas. Pensamos que nuestros pensamientos no van a ninguna parte, pero la verdad es que somos responsables de todo lo que pasa en el mundo, aunque aparentemente los malos son los terroristas, los asesinos, los agresores, los violadores, etc.

Puede ser muy duro lo que estoy diciendo, ¿pero que haría la mayoría de la gente si le dejaran un terrorista o un violador delante suyo? ¿Por qué la muerte de una persona se considera asesinato y la muerte del asesino se considera justicia?

Estamos muy mal, y luego nos quejamos de cómo va el mundo.

¿Pero que me refiero con estos ataques tan sutiles?

Pues por ejemplo un simple silencio, una mirada. Todo acto para hacer sentir culpable a alguien. Cuando hacemos sentir culpable a alguien dominamos su voluntad pero no nos damos cuenta del daño que estamos haciendo, a los demás y a nosotros mismos.

Estos actos son verdaderas bombas de relojería que vamos lanzando día a día. Sin ir más lejos ahora es las ocho y media de la mañana y yo ya lance mi primera granada. Al desayunar mi pareja estaría cansada o tendría sus razones pero estaba más callada de lo normal, yo que no soporto estas situaciones de silencio y que rápidamente me viene a la mente que es responsabilidad mía ya empiezo inconscientemente a atacar. Empiezo a preguntar qué pasa y yo también entro en silencio. Este es un simple ejemplo de una guerra silenciosa de la vida cotidiana.

En este caso, la otra persona me muestra una situación que no me gusta, que no soporto. Rápidamente al no gustarme actuó en consecuencia para cambiar a la persona. El problema es que si lo hacemos atacando, la situación irá a más. La persona percibirá ataque y es probable que responda con otro ataque, ya que le estamos haciendo responsable de cómo nos sentimos.

Este es uno de los mayores problemas. Hacemos responsable a los demás por los sentimientos que nos despiertan en nosotros, entonces es cuando nos sentimos libres de atacar.

Nos despiertan sentimientos de nuestra pequeñez (desconfianza, miedos, poca autoestima, falta de reconocimiento, falta de amor hacia uno mismo, falta de respeto hacia uno mismo,…)
En la mayoría de situaciones en el mundo acaba con un cabreo, un silencio, un portazo, pero hay situaciones extremas donde pueden acabar con violencia incluso con muerte. Todos somos responsables por nuestros ataques por pequeños que sean. Ya que de gota en gota se llena el vaso y nuestros pequeños ataques del día a día van sumando en el inconsciente del mundo.

Con esto no quiero hacer sentir culpable a la gente, lo contrario, tomar conciencia de nuestras responsabilidades en la sociedad. Por eso me pongo yo el primero como ejemplo de ataque. Es algo tan normal que lo hacemos sin darnos cuenta. Pero justo detrás de los ataques es donde se encuentra nuestra paz interior y felicidad.
      
 La foto que he puesto es de una película coreana que se llama “Joint Security Area”. Si tenéis la posibilidad de verla os la recomiendo. Es un claro ejemplo de cómo el miedo, la desconfianza y la falta de valorización personal puede desencadenar en una gran tragedia, donde nadie hubiera querido llegar a esta situación, y donde el arrepentimiento se hace insoportable. 

dilluns, 11 de maig del 2015

El corazón tiene razones que la mente nunca alcanzará a comprender

Nosotros decidimos a quien queremos escuchar


Una de las mayores guerras interiores suele ser la que tenemos entre nuestra mente y el corazón. Solemos estar tan atrapados en la realidad mental que cuando el corazón se dispone a hablarnos, le tenemos miedo y le imponemos nuestras razones mentales. Justo aquí es donde empezamos a perder nuestra fortaleza, nuestra vitalidad y es cuando entramos en conflicto interno. El corazón rige nuestras emociones y al ponernos en incoherencia con estas es cuando perdemos la salud, la salud ya puede ser a nivel de enfermedad, de pérdida de vitalidad, pérdida de entusiasmo y todo lo que esto puede llevar relacionado (pérdida del efecto, empeoramiento de las relaciones e  inclusión en uno mismo).

Todo esto ocurre cuando hay algo en nuestro interior que nos dice esto no lo tendrías que hacer, pero utilizando la mente nos auto convencemos que sí, que lo tenemos que hacer, que es lo mejor para nosotros, que es lo correcto, etc.

Esta lucha para auto convencernos es la guerra interior que a diario muchas personas tienen que lidiar. ¿Cómo creéis que esto nos está afectando? ¿Creéis que estas cosas no nos ponen enfermos?

Justo aquí es donde se encuentra el origen de la enfermedad, en la incoherencia entre lo que sentimos, pensamos y hacemos. Estas creencias limitantes que nos alejan de los dictados de nuestro corazón, son creencias surgidas del miedo, por lo tanto estamos relacionando el miedo directamente con la perdida de salud y aparición de la enfermedad.

Aquí con el miedo me refiero al miedo mental, al miedo patológico, no al miedo biológico que vendría a ser un mecanismo de supervivencia. Es decir, si de repente nos sentimos atacados por un animal salvaje, nuestra biología reaccionara para mantenernos a salvo, ya sea contraatacando o huyendo, y una vez la fuente del peligro ya no está, nuestro cuerpo vuelve al estado normal, ya no tenemos miedo.

Ahora bien, ¿Qué pasa cuando aparecen miedos originados en la mente y que no sabemos cómo liberarnos? Miedo a no llegar a final de mes, miedo a quedarme solo, miedo a ser atracado, miedo a ser ridiculizado, miedo a padecer una enfermedad, etc. Otra de las grandes diferencias con los animales relacionadas con el miedo es la siguiente: Un grupo de ñus son amenazados por unos Leones, al darse cuenta el cuerpo se irrita, hay una amenaza. Empiezan a correr. Los Leones finalmente alcanzan a uno de la manada que no era muy rápido y se paran.  Bien, es entonces que los otros ñus se dan cuenta que la amenaza a desaparecido y siguen comiendo. En los humanos parece que seguimos corriendo, atemorizados aunque el peligro “real” ya no esté detrás nuestro. Esto puede llegar a ser muy sutil, incluso la mayoría de las veces a nivel inconsciente, pero también puede llegar a ser bastante devastador en nuestras vidas. Por ejemplo una mala experiencia con una pareja, con un trabajo, un accidente, etc. si uno se deja llevar por el miedo esto puede condicionar el resto de su vida y por lo tanto perder la paz por estar prestando atención continuamente al miedo.

Ahora voy a dar un paso atrás, para mí uno de los más importantes y de los que más nos pueden llegar a perjudicar si no los llegamos a comprender. Son los miedos heredados.  Son miedos en forma de pensamientos y sentimientos que corren por nuestro cuerpo, que nos incomodan, no sabemos de dónde vienen ni porque están en notros, pero no hay manera de deshacerse de ellos. ¿Os suena familiar?

A nivel personal, de muy pequeño hasta la actualidad han aparecido en mi vida una serie de miedos que no entendía su origen. De muy pequeño, cuando mis padres estaban fuera de casa, me quedaba llorando, mirando por la ventana y esperando que llegaran, en mi cuerpo corría un gran miedo que les hubiera pasado algo, y que no volvieran.  Miedo a la oscuridad, a estar solo. Miedos a hacer daño a alguien de manera involuntaria, miedo a los disparos, de ir paseando, escuchar disparos de un cazador y de repente venirme a la mente pensamientos de que me podrían disparar a mí. Con este último me preguntaba, ¿Por qué vienen estos pensamientos a mi mente? Yo estoy corriendo tan tranquilo, hay un cazador que esta cazando, vale. ¿Por qué no puedo continuar corriendo tranquilamente? Que yo sepa nunca me he sido amenazado por un arma. Gracias a Enric Corbera y su estudio de la Bioneuroemoción he podido tomar consciencia que estos miedos que acabo de presentar son miedos heredados.

Por ejemplo mis dos abuelos durante la guerra civil se escondieron en el bosque. Seguro que mientras duro la guerra, ellos vivieron miedos como el de no volver a ver a sus familias, miedos a la noche, a la soledad, a los ruidos inesperados. Miedos a los disparos, miedos a ser heridos o de herir a alguien.  La mayoría de nuestros miedos se encuentran dentro de la historia familiar, por eso en Bioneuroemoción es tan importante el estudio del árbol transgeneracional. Nos permite tomar consciencia de muchos de nuestros miedos, pensamientos y actitudes.

El primer paso para poder empezar a transcender los miedos es conocer el origen de estos, podernos disociar de estos pensamientos para ser libres de cómo queremos actuar. Es decir si uno se identifica con los pensamientos que le vienen a la cabeza, va ha creer que su identidad es esa y esto puede ser bastante limitante para el cambio. Si yo me defino como que soy un miedica y no soy capaz de hacer esto, es muy diferente a observar estos pensamientos de miedo, identificar su origen, (por ejemplo en un abuelo  o abuela) observar que la situación de entonces que vivieron ellos es diferente a la de ahora y que yo puedo optar por otros caminos y otras sensaciones.

En definitiva, en nosotros esta la opción de seguir gobernados por nuestros miedos, o comprenderlos, disociarnos y trascenderlos