dimarts, 10 de març del 2015

Cabreo vs Culpa

Aceptar la situación y aprender al respecto


Muchas veces he escuchado a mi madre decir en situaciones donde hay una discusión y hay un cabreo. Esta persona tiene dos faenas, cabrearse y “descabrearse”. Esto me lo había dicho muchas veces a mi cuando era pequeño y por alguna cosa u otra me había cabreado. Con la inocencia de un niño yo en aquella situación que no entendía bien que quería decir con esta frase, pensaba en mis adentros. Dos trabajos no, solo uno porque ya estoy cabreado jejeje. Pensaba bueno la cosa es más fácil, solo tengo que hacer un trabajo, el otro ya está hecho. El kit de la cuestión es al hacernos mayores. De niños nos enfadamos y volvemos a sonreír en un abrir y cerrar de ojos, pero al hacernos mayores, será por la poca elasticidad neuronal que nos va quedando, pero los cabreos parece que nos duren más. Yo me he podido observar que por tonterías he estado cabreado 2 y 3 días. Al verlo des de fuera, por ejemplo una vez que se me ha pasado el cabreo, me avergüenzo de no haber encontrado una solución antes. Y este tipo de situaciones las podemos ver en todas partes, y muchas de duración indefinida.

¿Cuánta gente conocéis que se han separado, se han cabreado con su pareja y nunca se han perdonado?

¿Cuánta gente conocéis que se han cabreado con su familia, y por cabreo o vergüenza no se han vuelto a hablar nunca?

Al final lo que se veía tan fácil con la inocencia de un niño, de perdonar, descabrearse y volver a restablecer una amistad, con la seriedad de un adulto no parece tan fácil.

El personaje central de todo esto es la culpabilidad. Y es el único que mantiene una situación de desacuerdo viva.

Nos encanta sentirnos culpables y hacer sentir culpables a los demás, o por lo menos parece que nos guste porque es el pan de cada día en este mundo. Una sola gota de culpabilidad nos ciega al amor y nos condena.

Ahora entiendo la importancia que tiene la frase que me decía mi madre: Los que se cabrean tienen dos trabajos, cabrearse y calmarse, que vendría a ser lo mismo que dejar de reconocer el amor y volver a reconocer el amor.

Por lo tanto cabrearse, sentirse culpable es dejar de reconocer el amor y por lo tanto perder la paz interior. Y aquí no hay excepciones, no hay ni ganadores ni perdedores, puedes estar en la banda de estar cabreado, de querer hacer sentir culpable a alguien por alguna razón, sentirse culpable uno mismo por creer que ha hecho algo mal, esto solo puede desembocar en perdida de paz. No hace falta que me creáis, observar en vuestras situaciones particulares que es lo ocurrido.

Por lo tanto, y lo más importante ya que este mundo no lo comparte, siempre que condeno a alguien, me estoy condenando a mí mismo.

Y aquí vemos la gran pérdida de poder que padecemos al cabrearnos.

Si aceptamos una situación, no le estaremos dando el poder a algo externo a nosotros y tendremos la oportunidad de integrarlo y ver una visión global al respecto, donde no hay ni vencedores ni vencidos, este es solo el mundo del Ego.

Este tema se me ha sido inspirado por una película que vi ayer que se llama Poor boy’s game en español Último asalto. La foto del principio corresponde a la película y es una escena donde por una situación grave de racismo llevan a experimentar estas dos personas el sentimiento exagerado de rabia por una banda y de culpa por la otra. Al mantenerse con estos sentimientos a lo largo de la película se desencadenan otras experiencias de dolor, las cuales cada vez aumentan el conflicto. Solo el perdón, una mente limpia de juicio puede deshacer este círculo vicioso y es una película que lo ha sabido transmitir muy bien. Me quito el sombrero por el gran mensaje que ha querido transmitir el director de esta película y lo bien que lo ha transmitido. Os recomiendo ver la película a través de la visión del perdón y aunque a veces parece que es imposible, no deja de ser una creencia que creemos que no podemos perdonar. 

dilluns, 2 de març del 2015

Sentir con el corazón, toma de conciencia

Entrar en coherencia con el corazón es estar en paz


¿Qué nos hace resistirnos al cambio? Somos conscientes que para estar en paz tenemos que hacer cambios en nuestra vida. Nuestras vidas se han vuelto una búsqueda constante de estos caminos para encontrar la paz. Miles de libros, terapias, religiones, cursos parecen dar respuestas a esta búsqueda. Pero el día a día va pasando y parece que no hemos entendido nada. Uno empieza a estar cansado, a perder la esperanza. Muchos han sido los momentos que parece, que hemos visto la luz pero tarde o temprano hemos vuelto a perder la paz.

¿Podemos realmente perder la paz? ¿O es solo una apariencia que nos identificamos con ella? Al igual que perder la esperanza. ¿Es realmente posible perder la esperanza? Yo creo que no. Nos lo puede parecer, pero no es un final, la búsqueda continua.

Solo hace falta ver a la humanidad. Miles de años hemos buscado respuestas a nuestras vidas. Bien, esto nunca ha parado y continúa. A nivel de la razón uno se puede dar por vencido, pero el corazón sabe que hay algo más.

¿Qué buscamos realmente? Nos encontramos en un cuerpo, el cual aprende a convivir con otros cuerpos, a vivir en sociedad, a respetar unas ciertas normas y cumplir ciertas obligaciones. El cual busca cualquier clase de placer e intenta evitar todo dolor. El cual busca vivir e intenta evitar la muerte. ¿Qué desesperante el momento que uno toma conciencia que todos algún día u otro nos moriremos, verdad? ¿Quién se muere? De momento solo podemos corroborar que el cuerpo se muere. ¿Qué pasa con nuestro espíritu, nuestro Ser? ¿Desaparece sin más entre las cenizas?

Entonces, ¿Para qué es la vida? La vida es una oportunidad para la toma de conciencia. Sí que es verdad que durante los primeros años de vida vamos desarrollando nuestra conciencia. Supongo que por eso no nos acordamos de los primeros años de vida. La vida se puede convertir en una oportunidad de morir si realmente nos limitamos y nos quedamos a nivel del cuerpo. Ahora también, la vida puede ser una oportunidad de vivir si realmente llegamos a desarrollar la conciencia de nuestro Ser. En esta segunda manera de ver la vida el cuerpo deja de ser el personaje central. Algunas personas a lo largo de la historia nos han querido demostrar este otro camino como Jesús y Buda. La persona que en la vida encuentra vida es la persona que sabe transcender al cuerpo. Porque ya hemos dicho que el cuerpo está destinado a morir, por lo tanto, quién se queda con el cuerpo, es una persona que vive la vida como un camino que conduce lentamente a la muerte. Y en una sociedad donde el cuerpo es la figura central. ¿Dónde podemos encontrar fe? Como ya he dicho durante miles y miles de años, continuamos buscando respuestas. Hay algo dentro de nosotros que nos hace continuar buscando. Creo que la fe es algo que no se puede perder. Ya que nuestro espíritu es, y aunque no tengamos conciencia de esta unidad con el todo, siempre está en nosotros. Puede parecer que hayamos perdido la fe, incluso puede parecer que lleguemos a morir. Pero esta energía vuelve a fluir. Parece ser que estamos en ella, por eso por más buscar no podemos encontrar nada cuando ya está en nosotros.  Y este es el paso más importante que vamos a llegar a dar en nuetras vidas. Y quiero terminar con una frase de los ancianos indios:

“El camino más largo que vas a recorrer es de la cabeza a tu corazón”

Por lo tanto la cabeza vera un cuerpo, el corazón el Alma,

La cabeza vera separación, el corazón unidad,

La cabeza vera conflicto, el corazón paz,

La cabeza vera muerte, el corazón vida.

dijous, 26 de febrer del 2015

El momento que nos olvidamos que estamos jugando

Al  tomarnos la vida en serio, enfermamos


El otro día en un momento de reflexión, me miraba el mundo e intentaba encontrar un significado al jugar de los niños. Desde mi razonamiento “adulto” no le encontraba sentido. Jugar, ¿Para qué? ¿Por qué? Los niños se pueden pasar horas y horas jugando. ¿Podría ser una forma de imitar al mundo? ¿Hasta qué punto están construyendo un futuro potencial según de la manera con que juegan? Si observo los niños, puedo interpretar que para ellos la vida es un juego, llena de oportunidades y de infinitos juegos. Juego a coches, pintar, dibujar, construir con barro, a disfrazarse, a muñecas, a cocinar, etc. Los niños no dependen del tiempo para jugar a una cosa u otra. Cuando se cansan de algo, pues encuentran otra cosa con que jugar. Jugando, los niños lo viven al máximo, se ríen, se entusiasman por lo que hacen, se entristecen, se cabrean, se pelean con otros niños, y lloran. Y aquí es donde viene el adulto y le dice al niño, no pasa nada solo es un JUEGO. Bien, ¿el niño lo estaba viviendo como un juego? El adulto por lo menos si, y aquí es donde empezamos a ver la diferencia que tenemos de ver el mundo con respecto a los niños. La diferencia de los adultos es que nos hemos identificado tanto con una estructura que la tomamos como real. Hay una transición entre el niño y el adulto donde jugar ya pasa a ser cosa de niños. Y donde estamos fuertemente marcados por creencias como: deja de jugar esto no es un juego, tomate las cosas en serio. Por ejemplo un adulto es ingeniero, el se cree ingeniero, olvida que está jugando a ser ingeniero, un cocinero se cree cocinero, olvida que está jugando a ser cocinero, un político se cree político, se olvida que está jugando a ser político. ¿Qué implica reconocer que es un juego? Implica flexibilidad para el cambio, Si alguien está haciendo algo y no le gusta, ¿Por qué no cambiarlo? Si solo es un juego. Al disgustarnos por algo, ¿No vendría bien entonces la frase que le decíamos a los niños: No pasa nada, solo es un JUEGO?

Creer forma parte de este mundo

Pero lo mejor que pueden hacer es no creerse lo que se creen

¿Cómo vamos a creernos que somos un cuerpo y que esta vida es real si llegamos a este mundo jugando?

¿Estaría relacionada la felicidad con seguir jugado?

El adulto tiene una gran cualidad si la sabe utilizar, que sería tomar conciencia que está jugando. Sería como despertar en el sueño. Y aquí es donde uno empieza a tomar responsabilidades en su vida, uno puede cambiar de juego, porque sabe que está soñando y que él es el soñador.

¿Por qué creemos en sueños de escasez, de venganza, de avaricia, de dolor, de sufrimiento? ¿Para qué seguir creyendo en estos tipos de sueños que nos hacen sufrir si la vida no deja de ser un juego?

Vamos a jugar. Vamos a ser felices, esta es nuestra verdadera esencia!

¿Es más, quien ha inventado el concepto de jugar? Los adultos. ¿En qué momento? En el momento que se toma el cuerpo como real, el momento que nos identificamos con el cuerpo y nos olvidamos de nuestro Ser. En ese instante es el momento que aparece el concepto de jugar, ya que estamos jugando a ser un cuerpo. Y no reconocemos nuestra esencia. 

dimecres, 11 de febrer del 2015

Para aprender a sentir hay que dejar sentir

Hacernos responsables de nuestras emociones


Como en muchos otros de mis post, Sergi Torres con su último video “La honestidad de sentir lo que sientes” la conferencia de enero en el Teatro Regina me ha dado la introducción de lo voy a escribir hoy. En mi trabajo hay una chica que siempre va diciendo perdón, por cosas insignificantes e incluso que no tienen nada que ver con ella. Esto habla ya mucho de su personalidad. Un día con la intención de querer hacerle tomar conciencia de su actitud le dije. ¿Te das cuenta la cantidad de veces que utilizas la palabra perdón? Y su respuesta fue: Perdona por pedir perdón tantas veces. Me quede de piedra con su respuesta. Ahora lo entiendo mejor con estas frases de Sergi en la conferencia: Sentirse rabioso de sentir rabia, sentirse triste de sentir tristeza. Sentirse culpable de pedir perdón. Hay una atracción. Cada persona tiene una estructura mental, que desencadena unas actitudes, unos pensamientos, unas emociones y unos sentimientos. Es nuestro inconsciente i consciente el que continuamente esta regulando nuestro estado. Normalmente es inconsciente, ya que la mayoría de veces no nos damos cuenta de cómo actuamos, estamos en medio de un mar de emociones que nos gobiernan. No vemos la manera de cambiar nuestras actitudes y nuestras emociones nos acaban causando dolor.

Como en algunas corrientes de psicoterapia, se dice que conductas que nos crean ciertas problemáticas, son fallos en el aprendizaje de nuestra juventud, en otras palabras, no saber gestionar nuestras emociones. Como al aprender a caminar, lo probamos, nos caemos, nos volvemos a caer, y llega un día que sabemos caminar. Bien en el ámbito de las emociones aun seguimos tumbados. ¿Cómo podríamos aprender a gestionar nuestras emociones si en la familia, tampoco se sabía hacer? Tampoco se enseña en las escuelas.

Por ejemplo, un niño pequeño esta rabioso y chilla. ¿Cuántas veces habré visto decir a padres a sus niños que no chillen chillándoles. Si un niño esta rabioso y chilla, y la contestación sigue vibrando en la rabia e igual que el niño se le responde chillando. Estamos en la misma frecuencia y solo hay dos caminos, el de aumentar la rabia o el de la supresión de la emoción. Como padres nos imponemos y reprimimos esta emoción de rabia. ¿Por qué la reprimimos?  Porque nos molesta esta emoción, nosotros tampoco sabemos gestionarla y se intenta hacer desaparecer lo más rápido posible.  Igual que un niño cuando llora, se le intenta hacer callar lo más rápido posible. Porque normalmente no soportamos los llantos. No dejamos fluir la tristeza. Se tiene que cortar y rápidamente buscar emociones “positivas” que las acaben tapando.

Parece ser que la atracción aparece cuando prestamos atención a las cosas, vendría a ser el efecto observador de la física cuántica. El observador con su manera de ver el mundo, interviene en él  y en cierta manera lo está modificando. ¿Cómo funcionaria esto en el campo de las emociones? Bien, yo lo veo de la siguiente manera. Aparece una emoción de rabia. Como todo en la vida tiene un ciclo. Aparece la emoción, tiene un momento culminante y se desvanece. Bien como “dueños” de nuestra emoción. Al aparecer rabia, al catalogarla como negativa nuestro cuerpo se está estremeciendo. Y de manera inconsciente aparecen mecanismos para evitar sentir esta emoción.  El kit de la cuestión es que en el momento que interactuamos con una emoción catalogándola, le estamos prestando atención y por lo tanto la hacemos perdurar dentro de nosotros.  Al final estamos obteniendo el efecto contrario, estamos estancando esta emoción dentro de nosotros y aquí es donde empieza el bucle “tener rabia de sentir rabia” ya que si no conseguimos deshacernos de esta emoción que nos molesta esto da rabia, o por lo menos es lo que yo siento  jejeje.

Terminaré el post con la frase del título: “Para aprender a sentir hay que dejar sentir”

¿Lo probamos? 

divendres, 23 de gener del 2015

Caso 4F: Aprendiendo a cambiar. El sistema actual no funciona

Dolor y rabia, las dos caras de la moneda


Como muy bien se dice en el documental Ciutat Morta los sistemas fallan, y nadie quiere reconocerlo, porque implicaría tener que cambiar. ¿Qué implicaría cambiar? Tomar responsabilidades, dejar al lado los miedos, dejar de engañarnos y aceptar a los demás. ¿Quién tendría que cambiar? Uno mismo.

Un día antes de la retrasmisión del documental por el canal 33, recibí un correo donde informaba sobre este documental. Yo no conocía nada del caso 4F. Estuve viendo el tráiler y me dije que no iba a verlo. En fin el lunes ya lo había visto. Supongo que tendría que hacerlo.

Estamos en un sistema de dolor-rabia, de culpabilidad-responsabilidad, de miedo-inhibición. Un sistema que según el momento y las personas implicadas parece que perjudica a una parte, y exhibe a la otra, pero en realidad las 2 partes quedan perjudicadas. En el caso 4F encontramos 2 grupos a destacar, la policía y un grupo de jóvenes con apariencias anti sistema.  A rasgos generales estamos frente una dualidad, la policía que protege y vigila que un sistema se cumpla, y por otra parte jóvenes anti sistema,  donde la manera de definirlos ya implica una desavenencia. La mezcla de estos dos componentes normalmente comporta conflicto ya que parten de dos sistemas de ideales diferentes.  Que Dios me bendiga de juzgar cualquier de estos ideales. Hay que tener claro que cada uno defiende su postura y el conflicto entra cuando una quita libertad del otro, y no se acepta. Es curioso que a cierta minoría de gente que piensa diferente se les llame anti sistema. Todo el mundo tiene un sistema, de hacer, de pensar, de creer. Le llamamos sistema al conjunto de creencias que la mayoría de gente tiene en común y a estas se las intenta politizar para mantener un equilibrio. Este sistema, aunque sea el que la mayoría de gente cree, no quiere decir que sea el sistema ideal, además actualmente con la rebelión en general que hay en el mundo ya se ve que además es un sistema bastante pobre.

Esto conlleva a que cada vez aparezcan más tipos de sistema, con la intención de buscar una alternativa.

En definitiva a lo que quería ir, cuando existe una separación (es decir una identificación con un sistema de creencias concreto) estamos dando paso libre al conflicto. Nos identificamos con algo y claro, hay que protegerlo porque hay que piensan diferente. Ya sea a nivel de país (español, francés, alemán), a nivel de ideología (conservador, liberal, anarquista, comunista), a nivel de religión (cristiano, judío, musulmán, sexo (hombre, mujer), color de piel (blanco, negro, amarillo). Somos unos especialistas en clasificar, y nos olvidamos que nuestro origen es común.  

Una de las claves para el cambio de sistema es la disolución de un sistema dolor-rabia. Un sistema dolor-rabia, al vibrar en esta frecuencia, cada vez la va a aumentar pero sin salir del paradigma. Poniendo por ejemplo el caso 4F al producirse el conflicto aumento el nivel dolor-rabia del sistema, y lamentablemente ha ido creciendo y recogiendo hechos como la muerte de Patricia. En la línea del tiempo la frecuencia dolor-rabia va cambiando de forma, hay partes donde aparece el dolor, otras donde la rabia y se va complementando en las dos partes. Por eso hasta el momento ha sido perjudicial, para las dos bandas, para la policía y para los jóvenes acusados, familia y amigos.

¿Podéis ver el dolor existente en las dos partes?

¿Podéis ver la rabia existente en las dos partes?

Si nos identificamos con un sistema en concreto, no podremos ver la globalidad de la situación. La humildad nos dará la oportunidad de ver en las dos partes el dolor y la rabia. Y la oportunidad a trascender.

Un documental magnífico ha salido a la luz. Está en nuestras manos alimentar el dolor y la rabia que han dado lugar los hechos ocurridos, o poner nuestro granito de arena de aceptación, comprensión y humildad. Todos somos víctimas y acusadores de lo ocurrido.  Que cada uno tome su propia responsabilidad. Un sistema holístico, de ganar - ganar solo puede aparecer cuando se integran todas las partes, de lo contrario siempre estaremos en periodos de guerra y de paz aparente.

Un abrazo herman@s!

dimecres, 21 de gener del 2015

Nuestra función en la vida

Flexibilidad para encontrar el camino oportuno


Hace cosa de 2 meses nos mudamos a un nuevo piso. Des del día que entramos a día de hoy ha cambiado bastante, lo vamos moldeando a nuestro gusto. Pintamos con el color que nos agrada, cambiamos de sitio los muebles, tiramos los que no nos gustan, ponemos algunos de nuevos, cambiamos las luces, cortinas, etc. Al principio me sentía un poco forastero en mi propio hogar y poco a poco se ha ido caracterizando con nuestros propios rasgos de personalidad.

Al principio uno tiene mucha energía, limpia a fondo todo el piso, renueva las cosas viejas que no quiere y pone otras, pinta, decora, pone plantas. Uno se siente bien. Es todo muy bonito, como normalmente todo en la vida, una nueva relación, un nuevo trabajo, la práctica de un nuevo deporte, un nuevo móvil, etc. Ahora bien, ¿Cómo mantenernos con la ilusión? Como si lo que tenemos ahora no proviniera del ayer, darnos cuenta que lo que tenemos ahora es lo único y que cuidarlo es lo más importante. En fin hacer un cambio sin tener que llegar al extremo de perderlo para darnos cuenta del valor que tenia para nosotros.

Relacionando ahora con el piso, puedo observar como lentamente, hay unos patrones que aparecen en la rutina. Por ejemplo: llega un día que se funde una bombilla, uno piensa bueno ya la compraré, de momento aún queda una y aun me puedo ver. Hay rincones que se empiezan a acumular trastos viejos, sitios donde el polvo no se llega a limpiar nunca. Y sitios que requieren un cuidado especial como la cocina y el baño que si no se limpia a fondo y con regularidad muchos rincones aparecen moho y malos olores.

Este es un pequeño ejemplo con un piso, nuestra vivienda, pero se puede extrapolar perfectamente a un trabajo, una relación, una afición, y como no a nuestro propio propio cuerpo.

 ¿Cómo creéis que responde el cuerpo según la manera como lo tratamos? Nuestra mente está atada al cuerpo, el cuerpo responde a las todas las señales de esta. Ya sea la parte inconsciente o consiente, ambas tienen una gran influencia en la toma de decisiones que terminarán por hacer una cosa u otra con nuestro cuerpo. Si con nuestra manera de actuar día a día en un rincón de nuestra casa se acumula el polvo, ¿creéis que esto va ha ser diferente con nuestro cuerpo? Lo que quiero decir con esto es que según nuestra manera de pensar, nuestra estructura, tenderá a unas enfermedades u otras. Solo una estructura estable, integra tenderá a la salud.

Sobre la enfermedad hay mucho más de lo que podemos hacer, con lo que pensamos que podemos hacer.  Aquí es donde entra nuestra responsabilidad. Y es duro, normalmente no la queremos tomar.

Me maravilla la cultura oriental por su capacidad de encontrar un equilibrio cuerpo-mente. Hace muchos años que intentamos acercarnos aquí en el occidente a estos conocimientos a través de la práctica de técnicas como el yoga, el taichí, el qi gong, etc. No hay que olvidar que estas técnicas es una filosofía, y yo me hago la siguiente pregunta, ¿Las personas de oriente practican taichí porque tienen una estructura que les lleva a practicar el taichí? Aquí es la diferencia de practicar taichí porque estoy buscando algo, des de la necesidad. O des de la plenitud como pasa en oriente. Es ir a la paradoja de que fue primero el huevo o la gallina. Me intento explicar lo más claro que puedo, aunque no se si lo consigo mostrar claridad jejeje

Como decía antes con el ejemplo del piso, al principio parecía que todo funcionaba, si lo relaciono con el cuerpo, en la infancia, los niños tienen mucha vitalidad, energía. Al relacionarlo, encuentro que la solución es vivir el presente, otro de los pilares de la filosofía oriental.

Por ejemplo, al entrar en un piso todo es nuevo, nos proponemos a renovar, a construir. Estamos viviendo en el presente al igual que los niños, viven el presente y un claro ejemplo es cuando explicamos a un niño, la semana que viene iremos de excursión. Ellos no lo entienden, quieren ir ya.  Incluso a los adultos nos molesta la impaciencia de los niños. Luego ya nos encargaremos de sacarlos del presente.

Imaginaros vivir el presente. Ser adulto y continuar con la vitalidad y energía de un niño. Aquí es donde se encuentra la salud. La salud es vitalidad y energía. 

Intuyo que viviendo una vida plena, al final el cuerpo dejara de funcionar no porque se haya estropeado, sino porque habrá terminado su función aquí. Y ese instante solo se puede vivir en el presente, en el momento que nuestro cuerpo decide marcharse.  No lo podemos comprender antes de tiempo.

Por eso, ¿vale la pena preocuparse por la muerte? 

dimarts, 23 de desembre del 2014

¿Dónde empieza y termina nuestra libertad?

Nuestra vida nos lo refleja


 Es súper interesante cuando empezamos a observar, a observar nuestro entorno, lo que hacemos y lo que dejamos de hacer, lo que nos atrae, lo que nos incomoda, lo que nos gusta o nos disgusta. Si nos ponemos como observadores neutrales de lo que ocurre se abren otros mundos, unas percepciones que habían quedado ocultas por el juicio.  ¿Puede ser el camino hacia la libertad?

Se habla mucho sobre la libertad,  libertad de expresión, libertad de vivir uno su vida, pero día a día es un tema al que nos afrontamos. Cada día hay más leyes, hay unos horarios, que te dicen que horas tienes que ir a trabajar, cuantas horas tienes que trabajar a la semana, que horas tienes que ir al colegio, hay contratos, que te dicen lo que tienes que hacer, hipotecas que te dicen cuanto tienes que pagar cada mes. Esta la familia que te dice que es lo bueno y lo malo, que debes y no debes hacer. Esta la iglesia que te dice que es pecado y que es lo correcto.  Los supermercados te dicen lo que tienes que comprar, si quieres plátanos de canarias y solo hay bananas de Ecuador acabaras comprando las que hay o te irás sin.

¿Qué es la libertad y donde se encuentra?

Un principio de libertad es darse cuenta que todas las situaciones que he comentado hasta ahora son subjetivas, no son verdad. Aquí entra en juego la percepción de cada uno y como nos asociamos a ellas. Uno dirá, pues si quiero plátanos de canarias pues voy a otra tienda a comprarlos, y tendrá razón. A otro que no tiene hipoteca no se verá afectado en este aspecto porque no se ve obligado a pagar cada mes un dinero al banco, bueno o lo contrario, una persona con hipoteca lo puede ver de manera positiva, como una ayuda de la cual sin la hipoteca no podría disfrutar de un piso propio.

Bien, entonces lo que cada uno vive día a día y su interpretación estará mostrando el grado de libertad personal por lo tanto estará vinculado con la felicidad. Un indicador de la falta de libertad es vivir una situación como limitante.

Una persona que se queja del sistema, de que no tiene suficiente tiempo para si mismo, porque tiene que trabajar 40 horas a la semana o más, que no recibe suficiente dinero por la crisis, que los políticos son unos ladrones, que los bancos también, y se aprovechan de las personas. ¿Qué grado de libertad creéis que tiene una persona así?

Es una persona que no va a hacer nada por cambiar su situación actual, su manera de ver el mundo. ¿Por qué? Porque la culpa son de los demás. De él no depende lo que le está pasando. Es una persona que está esperando que los demás cambien.  Y de mientras sigue quejándose.

Ser libre es empezar a tomar uno las riendas de su vida. A entrar en la madurez e independencia.

La madurez de tomar responsabilidad de lo que nos pasa en nuestras vidas. Todo lo que nos pasa vienen por decisiones que se tomaron o se dejaron de tomar, decisiones conscientes e inconscientes, pero que podemos ver sus resultados.

Observando los resultados, aunque la mayoría de nuestras decisiones hayan sido inconscientes, podemos empezar a tomar conciencia sobre ello y poner aceptación, desvanecer la limitación.

Sobre la independencia. Bien, creo que me he de explicar mejor. Con independencia me refiero a independencia emocional, es decir tomar decisiones por voluntad propia, sin esperar una respuesta concreta de alguien. Cuando hacemos algo porque esperamos algo a cambio (muchas veces es muy sutil, normalmente no es algo material, también puede ser el afecto, el reconocimiento, etc) perdemos nuestra libertad porque estaremos condicionados por la reacción de la otra persona.  De la cual si conseguimos el feedback deseado nos encontraremos en un estado de felicidad aparente, pero con miedo de poder perderlo en cualquier momento, y si la persona no responde como queríamos, nos entristeceremos, o nos vendrá la rabia. Ya que estamos actuando des del egoísmo. Queremos que la otra persona reaccione de cierta manera.

Siempre hay una cierta dualidad al explicar cualquier concepto. Y según el punto de vista que le estamos dando cambia su interpretación y por lo tanto su significado. Con respecto a la independencia emocional.  La independencia emocional es un estado al que me he propuesto llegar. Bien, si me he propuesto llegar es que lo estoy viendo desde una perspectiva de no independencia emocional. Por lo tanto existe una dependencia. Esta dependencia se expresa a través de la famosa ley del espejo.  Y por lo tanto necesito de mi entorno, para conocerme a mí mismo, ya que aún no se vivir mi independencia.

Para llegar a la independencia hay que aceptar primero la dependencia que existe. Solo entonces es cuando se da el poder de elección, la libertad.

Feliz Navidad hermanos y hermanas!