O pensamos que no
vemos al ver algo diferente de lo que es para nosotros el ver
El
otro día cuando escribí el titulo para esta entrada del blog estaba como de
costumbre en mi habitación sentado frente al ordenador. Era un día soleado, me
dio por cerrar los ojos y me quede observando. Podía ver un color anaranjado
que iba cambiando de tonalidad al mover la cabeza hacia una dirección y otra. Me
quede unos instantes pensativo y me dije, los ojos siguen viendo, en este caso
vemos la piel del parpado, por eso con el reflejo del sol llegamos a ver un
color anaranjado.
A
efectos de la visión lo que me impacto un día fue ver el sobrino de mi mujer
durmiendo y con los ojos medio abiertos. Le pregunte a mi mujer, ¿Es normal? Y
me dijo que sí. Lo que me gusta de ella es la tranquilidad que me transmite
cuando me da respuestas a mis inseguridades.
En este caso me lo dijo tan convencida que no pasaba nada que para mi
cabeza lo integro rápidamente. Entonces
aquí nos encontramos con la paradoja que hay veces que teniendo los ojos
cerrados podemos estar viendo y también lo contrario, teniendo los ojos
abiertos no estar viendo (por ejemplo estar durmiendo). La visión
es un mundo muy interesante. Y parece ser que está directamente
relacionado con el consciente.
Por
ejemplo en el caso de estar durmiendo con los ojos abiertos, al dormir, no
somos conscientes por lo tanto, durante el rato de dormir lo que hayan podido
ver los ojos no podremos recordarlo. No sé si lo habrán estudiado ya, pero
sería interesante pasar por delante de esta persona una o dos personas
conocidas y después preguntarle si alguien estuvo en la habitación.
Pero
ahora quiero dar un paso más. Ahora estamos en estado de vigilia. ¿Qué ven los
ojos? ¿Puede estar relacionado directamente con nuestro estado de consciencia
en ese momento?
Por
ejemplo se ha podido comprobar lo siguiente: Una mujer le dice a su marido que
le traiga unas servilletas de la cocina, el marido va a la cocina y las busca,
las busca y no las encuentra. La mujer le dice, si las servilletas azules.
Entonces el marido vuelve a mirar sobre la mesa y sorpresa, las servilletas
están allí delante de sus ojos. ¿Qué ha pasado aquí? Hasta ahora las
servilletas en casa eran amarillas. El marido estaba buscando servilletas
amarillas y su vista no le permitía ver las azules. ¿Qué locura verdad?
Entonces,
según nuestro nivel de consciencia vamos a observar un mundo u otro. No solo a
lo que conlleva a objetos como en este caso las servilletas sino también la
actitud de las personas, la intención, la conducta, etc. Por eso una misma
experiencia o unas mismas palabras de una persona, se pueden interpretar de mil
maneras diferentes. Todo dependerá de la consciencia de la persona que observa
el hecho.
Si
somos capaces de reconocer nuestros filtros, que nos hacen ver el mundo que
vemos, tendremos la capacidad para decidir de cambiarlos y así vivir de otra
manera.
Para
terminar quiero dedicar este último apartado a un amigo que hace unos días cerró
los ojos por última vez. Sé que tu
visión no ha terminado, pero que con nuestro nivel de consciencia no podemos
comprender ni ver allí donde estas. No te podemos volver a ver, pero a la vez
sigues en todos nuestros corazones. Pido ver, ver la vida, la vida que sigue
más allá de lo que nuestros ojos pueden ver.






